Ágora es la superproducción más cara de la historia del cine europeo y tenía que dirigirla uno de los directores más prolíficos del cine europeo: Alejandro Amenábar, quién sin duda tiene un talento que va bastante más allá que el del resto de cineastas que corren por aquí.
El problema, pero, es que realmente no era necesario hacer de Ágora una superproducción, porque en realidad se trata de una película intimista que se desarrolla bién en espacios cerrados y centrándose en un personaje protagonista indiscutible como es Hipatia (Rachel Weisz).
No obstante, no sé si Amenábar o quién, pero alguien se ha empeñado en hacer esta película a lo grande y se ha equivocado, porque han convertido este film en un soberano coñazo.
El caso es que la película funciona mientras Hipatia investiga una teoría sobre el movimiento de los planetas, convirtiendo Ágora en un thriller científico genuino y original, con un propósito ...