Prince of Persia es cine de aventuras puro y duro, para todos los públicos, de la misma factura que Piratas del Caribe (que se nota que son los mismos productores, vaya) aunque con menor carácter porque los protagonistas no tienen ni de lejos la misma personalidad ni dan el mismo juego que los piratillas.
No hay mucho que decir de los personajes ni nada que objetar en las interpretaciones, es todo demasiado llano, muy fácil para unos buenos actores que sólo deben preocuparse por saltar en el momento oportuno y poner cierta emoción en algunas escenas, pero ya para lucir.
Aun así, el entretenimiento que brinda Prince of Persia como pasatiempos es fabuloso por su dinamismo, su ritmo y las titánicas secuencias desbordantes de efectos especiales, muy bien integrados en la historia, que acaban empaquetando un espléndido espectáculo visual que bien merece ser visto en una pantalla de cine y en glorioso ...