La Carretera es sin duda la película más impactante que he visto en mucho tiempo. Leí el libro el año pasado y me cautivó, y lo mismo ha hecho una película maravillosamente adaptada que pasa por encima del tópico que dice que “el libro es mejor”.
Con una propuesta visual austera, fotografía a cargo de Javier Aguirresarobe, construyen un mundo terrible que es la viva imagen de la desolación. Gris, frío, tenebroso y abandonado por la vida.
Entre este paisaje de cenizas y árboles caídos encontramos a un padre y a su hijo haciendo camino a ninguna parte por una carretera sin final, sin objetivo alguno. El padre tiene fe ciega en la humanidad que aún reside en su hijo, nacido durante el misterioso apocalipsis, y esta es la única fuerza que le queda para seguir luchando. Una fe que su esposa no tenía y por esto los abandonó a los dos ...