Roger Vadim se anticipa a la nouvelle vague con esta mítica película que catapultaría a la fama a Brigitte Bardot. Y curiosamente no fue gracias al éxito -relativo- que tuvo en Francia o en Europa, sino porque causó un gran impacto en Estados Unidos cuando se estrenó un año después, es decir en 1957. Tanto es así que fue condenada por la Liga Católica de la Decencia, vamos, una suerte de organismo que clasificaba los filmes en aquel país, al entender, con toda razón, que traspasaba los límites de la sexualidad tal y como se representaba en el cine de aquella época.
Vista desde la perspectiva actual, lo que sorprende es que en América Brigitte Bardot se convirtió de la noche a la mañana en un mito internacional, un símbolo del erotismo y de la mujer independiente y resuelta que hace lo que quiere con su vida. Curioso, como digo, porque ...