“Me gustaría creer en Dios para darle las gracias, pero yo solo creo en Billy Wilder… así es que, gracias Sr. Wilder”. Esto fue lo que dijo Fernando Trueba en 1994 al recibir el oscar por su película Belle epoque. No tengo claro que yo, como Fernando, sea creyente en nada sobrenatural, y desde luego mucho menos abrigo una fe obstinada en ningún hombre, sin embargo, entiendo perfectamente que, para un director de cine, el gran Wilder pueda ser considerado un ser más allá de lo terrenal.
Si hay un director aferrado al texto este era Wilder. No en vano trabajó como guionista en una película que me encanta Ninotchka del siempre genial Ernst Lubitsch, aquella que hizo sonreir por vez primera en pantalla a la bella e hipnotizadora Greta Garbo. Tampoco en vano fue nominado y premiado como guionista por algunos de sus filmes. Y porque daba una gran importancia a lo que se decía y ...