Decían las malas lenguas, tan bífidas como la mía, que los grandes directores norteamericanos de la época dorada de Hollywood, eran todos europeos. Si exceptuamos algunos muy ilustres -Orson Welles, John Ford…- cierto es que Billy Wilder, Fritz Lang, William Wyler, Jacques Tourneur, Frank Capra, Ernst Lubitsch, Michael Curtiz, Otto Preminger, Alfred Hitchcock etc. procedían todos del viejo continente. Dentro de esta lista habría que encuadrar también al menos conocido y reconocido René Clair, francés que dirigió varios filmes al otro lado del Atlántico, entre ellos los dos más famosos y que, además, con consecutivos en su realización: Sucedió mañana y Me casé con una bruja.
De los dos, el más peculiar me parece el primero. Aunque ambos comparten ese aire al cine de Frank Capra, ese gusto por los cuentos con toque fantástico: fantasmas, brujas… y por supuesto con final feliz, que, al terminar la película, quedemos todos contentos y ...