Thomas Alfredson resuelve el reto del segundo largometraje convirtiendo la adaptación de El Topo (Tinker, Taylor, Soldier, Spy), de John Le Carré, en una completa obra maestra extraordinariamente precisa y compleja, teñida del manierismo estético de los años 70 incluso en la textura casi orgánica de la luz o del humo de los cigarrillos.
El Topo es una historia clásica de espías en su versión menos glamurosa, durante la Guerra Fría, cuando la batalla se disputaba en despachos de sótanos sombríos. George Smiley (Gary Oldman) aparca su jubilación para averiguar la identidad de un topo asentado en las cúpulas más altas del MI6, o El Circo, como ellos lo llaman. Ha sido esencial la participación de Le Carré en todo el proceso creativo porque el filme se centra en las motivaciones de los personajes, en las causas, en vez de hacerlo en la acción y las consecuencias. Por esto es una ...